Archivo mensual 16 febrero 2022

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Protección de desastres en montañas

Las montañas son lugares hermosos, pero aislados y poco visitados. La protección de desastres no es paranoia, sino que se trata de uno de los ejes más importantes a conocer cuando se trabaja en el entorno de las montañas. Existen diferentes tipos de posibles desastres que hay que conocer y saber cómo evitarlos.

Emergencias de excursionistas

En general, los desastres más comunes son aquellos en los que los excursionistas son heridos o también resultan picados por algún animal. En ese caso, ellos deben conocer las medidas de primeros auxilios y actuar en consecuencia, además de contactar a las autoridades forestales cuanto antes, con teléfonos, o ubicándolos a través de un mapa.

Fuego, alud, sismo y lluvia

Sin embargo, en las montañas, el fuego es una de los principales riesgos. Por eso, al ver un conato de incendio, hay que alejarse rápidamente de la zona donde se dirige el viento y contactar a las autoridades. Si hay mucha lluvia, puede haber derrumbe, por lo que es una situación similar en la que no se debe perdurar mucho su presencia. Por su parte, en caso de sismo, hay que evaluar los daños y desalojar preventivamente.

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Recursos naturales de las montañas

Las montañas generalmente son representadas como el objeto principal de los paisajes naturales. Su inmensidad y belleza no solo son agradables a la vista, sino que proveen una serie de beneficios no solo a los humanos, sino a muchos animales y al planeta Tierra.

¿Qué recursos naturales se encuentran en las montañas?

Las montañas ayudan a mantener el control de la erosión, mejoran el agua y la fijación del carbono. Esto se debe a que alrededor del 23 % de los bosques se encuentran en las regiones montañosas. Debido a esta razón, también son una gran fuente de productos forestales como la leña y la madera.

Por otro lado, las montañas son una gran fuente de agua, sobre todo para aquellas comunidades y pueblos que viven en sus laderas. Incluso, las zonas urbanas se benefician de esto, pues las montañas toman el agua de lluvia y la filtran a través de sus suelos.

En Latinoamérica, el 85 % de la energía hidroeléctrica es producida en los Andes, la zona montañosa del continente. Esta fuente de energía sostenible es una de las principales en toda la región. Además, representa una quinta parte de la fuente de electricidad en todo el mundo. Incluso, algunos países dependen de ella. Por su parte, la energía solar y la eólica también se pueden producir en las montañas.

Es importante destacar que las montañas son una gran fuente de alimentos, ya que seis de las 20 especies de plantas de consumo humano en todo el mundo provienen de las montañas. Entre ellas están el maíz, las papas, el sorgo y las manzanas.

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¿Qué se necesita para hacer senderismo?

El senderismo es una actividad que se realiza al aire libre. Básicamente, consiste en caminar a determinadas distancias en ambientes naturales como las montañas. Para hacerlo, es necesario establecer un itinerario y contar con equipo necesario para la travesía.

Equipo para senderistas

Los senderistas necesitan equiparse con elementos básicos para disfrutar de su ruta. Lo primero que deben tomar en cuenta es su atuendo. Se recomienda ropa casual y cómoda, fabricada con una tela adecuada al clima. Los pantalones y camisetas pueden ser largos para así proteger de las picadas de mosquitos y de las quemaduras del sol.

Asimismo, se recomienda el uso de botas que cubran los tobillos. De esta manera, si la persona se resbala o cae, se evitarán torceduras o lesiones graves. Para lograr una mejor sujeción al suelo, sobre todo cuando se camina por rocas empinadas, se debe usar un bastón. Este puede ser de aluminio, bambú o madera. Además de evitar caídas, evita que el cuerpo se esfuerce demasiado.

El uso del protector solar y de un repelente para mosquitos puede hacer del recorrido una experiencia más cómoda. Es importante que cada persona tenga un bolso con suficiente agua, comida o snacks para recobrar fuerzas en cada descanso.

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Beneficios que ofrece el campismo

La acampada, también conocida como campismo, es una actividad en la que se arma una vivienda temporal al aire libre. Suele hacerse en playas, parques y montañas, y permite apreciar la naturaleza desde otro punto de vista.

Razones para acampar en la montaña

Acampar es una actividad que generalmente incluye a un grupo de personas. Es entonces una oportunidad para socializar y compartir con amigos una experiencia agradable en la naturaleza. Además, permite hacer ejercicio físico, ya que se debe practicar senderismo para subir la montaña.

La paz que ofrece la montaña permite despejar la mente y meditar sintiendo el sol y el viento en la piel. Es un buen momento para desconectarse, ya que en la mayoría de los casos los móviles y demás dispositivos electrónicos no tienen señal en estos lugares.

El aire puro que se respira, junto con el silencio del lugar, disminuyen el estrés y pueden mejorar la salud. Las ciudades están llenas de contaminación, no solo por los desechos o el humo de los carros, sino por la contaminación sónica que tanto estrés y dolores de cabeza producen. Ir de acampada de vez en cuando puede generar grandes cambios en el estado de ánimo de las personas.

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El Ávila: belleza que encandila

La capital de Venezuela, Caracas, es una de las tantas ciudades en el mundo que cuentan con una montaña imponente a sus cuestas: el Ávila. Esta es una parte de la cordillera de la Costa y en ella residen los picos más altos de toda esta cadena montañosa. Justo la ciudad de Caracas se encuentra la sección más predominante, con los picos Naiguatá, Oriental, Occidental y Ávila como los más destacados.

El parque nacional El Ávila, también conocido con su nombre indígena Warairarepano, es uno de los principales centros de atracción y esparcimiento de los caraqueños y su belleza es distintiva. Pero presenta muchos desafíos.

Conexión con el norte

Al norte de la ciudad de Caracas, pasando el Ávila, se encuentra el estado Vargas, que comparte la otra fachada del parque nacional y da hacia el mar. Este es un estado plenamente costero con apenas espacio de construcción. Esto ha propiciado el desarrollo de viviendas informales pero también ha impedido la construcción de autopistas, teleféricos, trenes o túneles subterráneos de conexión. A pesar del vínculo que existe entre Caracas y Vargas, las conexiones de transporte son muy escasas.

Viviendas informales

Al ser el Ávila un lindero de la ciudad, se han presentado diferentes invasiones para la construcción de viviendas espontáneas. Esto, además de implicar un riesgo enorme por fallas sísmicas y derrumbes, es una afrenta con el medio ambiente.

El Estado no ha provisto suficientes soluciones habitacionales y por eso en el lindero oeste se han desarrollado invasiones de diferentes barrios espontáneos, como Plan de Manzano o el Limón. Esto ha perjudicado tanto la extensión como la conexión de los caraqueños y los varguenses con el Ávila.

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Poblar montañas urbanas: ¿sí o no?

Hay ciudades en montañas, como La Paz, en Bolivia. Hay otras ciudades con montañas en su paisaje, como Denver, en Estados Unidos, o Vancouver, en Canadá. Son millones los casos en el mundo, pero muchas veces las montañas son el principal desafío que hay en el desarrollo urbano de una ciudad. A partir de ahí, es importante formularse la pregunta: poblar las montañas urbanas, ¿es acertado o no?

Todo depende de qué montaña

Muchas personas quieren que ninguna montaña sea poblada porque son, predominantemente, áreas verdes. Sin embargo, esto no significa que las áreas verdes de las ciudades deban ser perjudicadas. Por ende, hay que definir qué tipo de montaña es. Si es solo una colina urbana, o una montaña pequeña que no guarda mayor patrimonio medioambiental, sí debe ser urbanizable.

Caso muy distinto reside en las montañas que son parques nacionales, monumentos naturales o que gozan de cualquier otra protección por parte del Estado. En estos casos, esas montañas están dedicadas plenamente a la preservación y nunca podrán ser urbanizables.

Pero, ¿a qué costo?

Poblar o no poblar montañas urbanas tiene consecuencias claras. Si se urbanizan, entonces el crecimiento de la ciudad se expande, pero eso tiene un costo económico muy alto. Construir sobre montañas es bastante más costoso que en zonas planas, y ni hablar de integrar las zonas montañosas en el sistema metro de la ciudad, o en otros sistemas como tranvías o teleféricos. Todo esto tiene un costo importantísimo y si solo se construyen viviendas pero no llegan servicios públicos y transporte, no se está solucionando ningún problema.

En cambio, si no se pueblan las montañas puede haber déficit importante en espacio de viviendas, a cambio de generar conservación ambiental. Sin embargo, este déficit no va a desaparecer, por lo que el Estado debe responder con planes para proveer estas viviendas y así no propiciar la aparición de barrios espontáneos en zonas montañosas o parques nacionales.

¿Qué hacer?

Generalmente, las soluciones son multidimensionales. En la misma ciudad, no siempre hay que poblar todas las montañas ni preservar todas las demás. El crecimiento es inevitable y justamente por eso es que hay que dar estos debates, para que las ciudades puedan crecer con orden y planificación, sin perjudicar el medio ambiente.

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Una montaña en la ciudad: ¿obstáculo o belleza?

Nadie puede dudar que una montaña imponente detrás o delante de una gran ciudad es una imagen hermosa para una postal. Su belleza tiene muy pocos críticos. Ciudades como Salt Lake City, Caracas o Santiago de Chile cuentan con esta fortuna, pero es que para algunos, esto no se trata de una fortuna, sino de un obstáculo total.

Las ciudades crecen y se estima que la población en el mundo no parará de crecer al menos hasta finales del siglo XXI, cuando se espera que se estabilice. La mayoría de las personas viven en ciudades, habiendo dejado atrás las zonas rurales. Por eso, el espacio es oro. Hay ciudades construidas sobre espacios planos que no tienen mayor obstáculo cuando comienzan a crecer, pero cuando hay montañas, la cosa se complica.

¿Valle o colina?

Hay muchas ciudades que tienen montañas a sus lados, pero que no están sobre una montaña. De hecho, son ciudades que están en valles entre montañas, lo que les da una estética preciosa e históricamente les brindaba protección. Sin embargo, el hecho de estar entre montañas limita el crecimiento y también tiene desafíos topográficos, de orden sísmico.

Pero la situación es más compleja si la ciudad está sobre montañas. En este caso, el terreno plano para construir siempre será irregular, lo que presenta aún más desafíos, aunque quizás da más perspectivas positivas sobre su crecimiento, al no estar limitado por otras montañas y poder continuar su expansión.

¿Cómo lidiar con el obstáculo?

El hecho de que haya una montaña en la ciudad tiene diferentes matices. Si la montaña es muy alta y cuenta con algún estatus de protección como los parques nacionales, no podrá usarse para desarrollar urbanismos, sino que en el mejor de los casos, puede integrarse a la ciudad a través de carreteras, algún medio de transporte y senderos. Sin embargo, si la montaña no reviste mayor importancia del punto de vista natural, entonces es un terreno posible de expansión para las construcciones.

Hay ciudades que tienen un crecimiento estancado, pero hay otras donde la demanda del crecimiento es aún mayor. Ahí es donde surge el crecimiento irregular y desordenado a través de construcciones espontáneas en barrios de chabolas, lo que termina afectando, principalmente, a las montañas que se encuentran en las zonas aisladas.

Admirar la belleza con cuidado

La belleza de la montaña tampoco puede convertirse en un chantaje para evitar el crecimiento de la ciudad. Si es un espacio protegido, inevitablemente debe estar totalmente aislado de las viviendas, pero eso no quiere decir que será un obstáculo para el transporte urbano y suburbano. Precisamente las montañas deben ser espacios de unión, por medio de los cuales se preserve el medio ambiente pero también se integre a la ciudad con sus suburbios.

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Montañismo: por qué necesitas prótesis mamarias ergonómicas si lo practicas

Hay quienes piensan que las mujeres que deciden, independientemente de las razones, ponerse prótesis mamarias en el cuerpo, es porque no practican ninguna actividad deportiva. Nada más lejos de la realidad. Las mujeres con mamoplastia son igual de atléticas que todas las demás, aunque esto no quiere decir que tener implantes no sea un reto.

De hecho, ese ha sido el principal problema hasta ahora. Una mujer deportista, para hacerse una mamoplastia, debía detener totalmente su rutina, pasar varios meses de reposo y aún así, era posible que las prótesis endurecieran todo el busto, lo que les impedía desarrollar con eficiencia diferentes actividades aerodinámicas en el deporte y específicamente en el montañismo, en el que siempre se ven más eventos vinculados con la mujer y la montaña. Afortunadamente, eso ha ido cambiando con el tiempo.

La llegada de las prótesis ergonómicas

Ya no todas las prótesis son rígidas, sino que empresas como Motiva ofrecen a todas sus pacientes unas novedosas protesis ergonomicas llamadas Ergonomix® que están diseñadas para que se adapten completamente a los movimientos de cada mujer, especialmente si están desarrollando alguna actividad física.

El funcionamiento de estas prótesis ergonómicas en la movilidad del cuerpo es muy interesante. Es como si se estiraran, pues permanentemente están adaptándose. Cuando la mujer esta de pie, entonces las prótesis adquieren su forma tradicional redonda, pero al recostarse, estirarse o cambiar de posición, las prótesis se adaptarán y adquirirán una forma más estirada.

Esto es increíble para cuando se practican deportes de montaña. Tener una prótesis puede resultar incómodo, debido a que es un peso adicional y a que impide moverse con soltura. Las prótesis mamarias ergonómicas cambian todo eso, debido a que representan un nuevo uso, totalmente versátil y que no va en detrimento de las actividades físicas de cualquier mujer.

Siempre hay que tener cuidados

Sin embargo, el hecho de que haya avances en las prótesis mamarias no quiere decir que no haya que tener cuidados, especialmente a la hora de practicar deportes de montaña. Las mamoplastias son cirugías con riesgo muy bajo, pero no por eso dejan de ser cirugías, y es imprescindible cumplir de forma clara y nítida el reposo postoperatorio.

Hay que esperar un tiempo, luego de realizada la operación, para subir otra vez a la montaña. Y cuando se haga, hay que tener cuidado de no lesionarse o hacer un sobreesfuerzo físico, que pueda poner en riesgo la salud y el resultado de la operación.

Sin embargo, con prótesis ergonómicas todo el proceso de recuperación se hará mucho más sencillo, debido a que no generará tanto esfuerzo ni incomodidad a la hora de hacer actividades físicas del día a día. El montañismo es una de ellas y seguramente, con el tiempo y las prótesis adecuadas, puede hacerse de la mejor manera.